jueves, 9 de enero de 2014

Comenzamos...


Comencemos con un corto pero muy certero video de la mano de Aleix Saló. Para poder tratar otros temas debemos introducir y entender la situación en que nos encontramos.




Lo que empezó siendo, a principios de los años 2000, el inicio de una prometedora época de bonanzas económicas y libertades sociales ha acabado por mostrarse ante nuestros ojos como un monumental engaño. Un engaño, a la postre, tan burdo como el timo de la estampita.

Analizándolo ahora con cierta prespectiva, podemos apreciar como, mientras la clase media nos recreabamos en el hedonismo low-cost, la élite en el poder se afanaba en afianzar su dominio sobre nuestras vidas, hasta consolidar una suerte de neo-feudalismo disfrazado de capitalismo meritocrático. Porque, no sé si os habréis percatado, pero si vivieramos en un capitalismo real la mayor parte del lobby empresarial y financiero estaría ahora pidiendo limosna en las esquinas (cuando no entre rejas) por culpa de su ineptitud a la hora de gestionar sus negocios. Y si eso no ha sucedido es porque han recurrido a todas las posibles trampas y atajos a que han tenido acceso, con la inestimable ayuda de una clase política mediocre y untada hasta las cejas. Lo peor de todo es que tales trampas (evasión de impuestos, condonaciones de deudas millonarias, sobornos, cohecho…) son perpetradas con tal indisimulo que nos harían enrojecer si no fuera porque ya forman parte del ADN de este país.
Superada la década, y ya en pleno año 2011, lo único que le ha quedado al ciudadano de base es una larga lista de recortes sociales y penurias económicas. La brecha entre ricos y pobres ya no es una brecha, es un abismo. Ya no hay clase media, solo mileuristas. Y por no poder, ya ni siquiera podemos recurrir a la cultura del esfuerzo para progresar, pues ésta ya no es válida en una sociedad que premia el trilerismo por encima de todo.

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