El otro día, de casualidad, di con el libro "50 cosas que hay que saber sobre economía" de Edmund Conway.
Trata cuestiones generales relacionadas con la economía de manera bastante amena.
El primero de los capítulos habla sobre "la mano invisible" que comentaba Adam Smith en su día.
La «mano invisible» es una forma de referirse a la ley de la oferta y la demanda y explica cómo el tira y afloja de estos dos factores sirve para beneficiar a toda la sociedad. La idea básica es la siguiente: no hay nada malo en que la gente actúe por propio interés. En un mercado libre, las fuerzas combinadas de todos los actores que buscan promover sus intereses individuales benefician a la sociedad en su conjunto y enriquecen a todos sus miembros.”
En su obra maestra de 1776, La riqueza de las naciones, Smith únicamente utiliza la expresión en tres ocasiones, pero un pasaje clave subraya su importancia:
Ningún individuo pretende promover el interés público, ni sabe en qué medida lo promueve… al dirigir su industria de tal manera que su producción tenga el mayor valor posible, busca sólo su beneficio personal, y en esto, como en muchas otras circunstancias, le conduce una mano invisible para promover un fin que no formaba parte de sus intenciones […] Al buscar su propio interés, con frecuencia promueve el de la sociedad de forma más eficaz que cuando se propone hacerlo de modo consciente. Nunca he visto hacer tanto bien a quienes dicen dedicarse al bien público.
El propio interés comentado se podría relacionar con el egoismo afin al ser humano que tantas veces hemos tratado en clase. Lo increíble que encontré es cómo ese egoismo puede ser beneficioso para la sociedad.
A continuación presentaré un ejemplo para reforzar este argumento.
En el caso de un inventor, Thomas, a quien se le ha ocurrido una idea para un nuevo tipo de bombilla que es más eficiente, más duradera y más brillante que el resto. Thomas lo ha hecho para satisfacer su propio interés, con la esperanza de hacerse rico y, quizá, famoso. La consecuencia de ello será el beneficio de la sociedad en su conjunto: se crearán puestos de trabajo para los encargados de fabricar las bombillas y se mejorará la vida (y los cuartos de estar) de quienes las compren. Si no existiera demanda para las bombillas, nadie las compraría, y la mano invisible le habría dado un correctivo severo a Thomas por haber cometido semejante error.
De forma similar, una vez que Thomas ha montado su negocio, es posible que al verle enriquecerse otros intenten superarle diseñando bombillas más brillantes y mejores y consigan también hacerse ricos. Sin embargo, la mano invisible nunca duerme, y Thomas responde a sus competidores bajando el precio de sus bombillas para garantizar que sus ventas sigan siendo mayores que las de los demás. Los consumidores, encantados, se benefician de bombillas cada vez más baratas.
En cada etapa del proceso, Thomas actuará de acuerdo con sus propios intereses, no en pos de los intereses de la sociedad, pero el resultado, aunque vaya contra nuestra intuición, es el beneficio de todos. En cierto sentido, la teoría de la mano invisible tiene cierta semejanza con la idea matemática de que la multiplicación de dos cantidades negativas da como resultado una cifra positiva. Cuando sólo una persona actúa por propio interés y el resto lo hace por altruismo, la sociedad no se beneficia en absoluto.

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