Hoy mismo, me encontraba leyendo los apuntes de economía cuando me ha entrado la inquietud respecto este tema. A decir verdad estaba leyendo la diferencia entre precio y coste. Como precio es lo que pagamos por algo y el coste es lo que realmente vale.
Todo esto me ha hecho reflexionar sobre que camino seguir en la vida. Muchas veces es difícil analizar el coste de oportunidad de las acciones que realizamos con el fin de intentar optar por "la mejor".
En las siguientes lineas analizaremos con unos casos prácticos el coste de la oportunidad.
Por más ricos e influyentes que seamos, nunca tendremos tiempo suficiente a lo largo del día para hacer todo lo que queramos. La economía se ocupa de este problema a través de la noción de coste de oportunidad, que sencillamente plantea la cuestión de si nuestro tiempo o dinero estarían mejor invertidos en otro lugar.
Cada hora de nuestro tiempo tiene un valor. Cada hora que dedicamos a un empleo dado podría, con cierta facilidad, utilizarse de forma diferente, ya sea en otro trabajo, en dormir o en ver una película. Cada una de estas opciones tiene un coste de oportunidad diferente, a saber, lo que nos cuestan en oportunidades perdidas.
Supongamos que queremos ver un partido de fútbol. La primera posibilidad es ir al campo, pero las entradas son caras e ir y volver del estadio nos tomará un par de horas de mucho tráfico. ¿Por qué no mejor, podríamos razonar, lo vemos en casa y usamos el dinero y el tiempo que ahorramos en cenar con unos amigos? Eso es el coste de oportunidad: el uso alternativo de nuestro tiempo y dinero.
Otro ejemplo nos lo proporciona la decisión de ir o no a la universidad. Por un lado, habría que tener en cuenta que los años dedicados al estudio reportan abundantes recompensas, tanto en términos intelectuales como sociales, como el hecho de que los licenciados tienden a disponer de mejores oportunidades laborales. Por otro, habría que considerar los costes de las matrículas, de los libros y del trabajo que es necesario realizar para aprobar cada curso. Sin embargo, esta forma de plantear el problema pasa por alto el coste de oportunidad: los tres o cuatro años que pasamos en la universidad podrían dedicarse fácilmente a un empleo remunerado, en el que además de dinero en efectivo ganaríamos una valiosa experiencia laboral que mejoraría nuestro curriculum.
Me resulta, dicho coloquialmente, "una locura" poder atender a tantas cuestiones que suponen el coste de oportunidad. Desde la carrera que estudiar, las prácticas que realizar y en un futuro el trabajo al que dedicarse, la casa y coche que comprarse...
Esperemos que las elecciones que realicemos sean lo más acertadas posibles en cada momento.
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