Hoy trataremos la relación que existe entre la situación que se está dando con el Bitcoin y la teoría del más tonto.
La teoría del más tonto tiene cierta relación con el concurso de belleza, describe una situación en la que el precio de un objeto no está siendo impulsado por los valores intrínsecos, sino por las expectativas de que suba de valor. Un precio puede justificarse por un comprador racional bajo la creencia de que la otra parte está dispuesta a pagar un precio aún más alto. Nada más. Dicho de otra manera, uno puede racionalmente tener la expectativa de que el artículo puede ser revendido a uno “más tonto”, más adelante.
Esta teoría es aplicable a cualquier activo financiero, el más clásico es el de la bolsa en donde alguien (generalmente el más tonto) compra acciones de una empresa porque suben, sin mirar ningún dato de la misma. La burbuja de las .com fue un ejemplo excelente, se invertía en empresas que no se sabía bien lo que hacían y carecían de modelo de negocio. El mercado del Arte ocurre algo similar, el precio de la obra muchas veces corresponde al precio que se piensa pueda alcanzar en un futuro.
En la actualidad, ocurre algo parecido con el Bitcoin. A continuación se muestra una gráfica ilustrativa que lo compara con el precio del oro.
En el mercado inmobiliario la teoría del tonto puede impulsar la inversión bajo la expectativa de que los precios van a subir en el que los compradores se comportan de manera irracional en parte por estar mal informados. Este fenómeno es contagioso y hace que los bancos que ofrecen financiación inmobiliaria, concedan una hipoteca porque piensan que siempre habrá uno más tonto que al que están prestando el dinero.
Si realmente quieres ganar dinero (o no perderlo) en el largo plazo a través de la inversión, es necesario desarrollar un poco de una actitud contraria, no dejarse atrapar en la atracción magnética de la opinión pública y entender en lo que estás invirtiendo. Si no, lo más probable es que seas tu el más tonto.
He de aclarar que no tengo ni la menor idea en temas de inversión. Aun así, en caso de querer hacerlo algún día, siempre me informaría en profundidad de la materia como deberíamos hacer todos.
Esto me recuerda lo que comentamos una vez en clase de Economía. Nuestro profesor Alex, nos hacia ver como incluso para firmar una hipoteca que nos llevará una infinidad de años, la mayoría de la gente firma sin ni siquiera leerla.
Comencemos a interesarnos e informarnos un poco más, además de intentar no ser tan impulsivos. En caso contrario, a largo plazo nos tendremos que arrepentir.
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